¡Los lunes con Nostrum!


¡Hoy estamos encantados de presentaros a Eli!, es veterana de Nostrum, hace 10 años que forma parte del equipo y ha pasado por muchísimas de nuestras tiendas (creednos, muchísimas!), ahora trabaja en Nostrum Martí i Julià, nuestra flagship, está en ella desde que abrimos el restaurante en agosto de 2015, es un encanto y si la queréis conocer un poco mejor, solo tenéis que seguir leyendo (o visitarnos):

¡Hola Eli!, ¿qué es lo que más te gusta de Nostrum?
Lo que más me gusta de trabajar en Nostrum es que me da la oportunidad de trabajar de cara al público, que es un trabajo que para nada es monótono, siempre hay cosas que hacer y el día pasa volando…

¿Nos puedes contar alguna curiosidad de algún cliente?
Más que curiosidades se trata de pequeñas costumbres, como por ejemplo, tomar el café con leche en vaso en vez de en taza, no calentar los platos, clientes fijos de hace años que siguen comiendo lo mismo casi cada día… tenemos un cliente al que le encanta tomarse su vichy con el pastel de queso, ¡a nosotras nos parece curioso!

¿Cuál es tu rutina?
Abrimos a puerta cerrada bien temprano y empezamos con la elaboración de los desayunos: croissants, napolitanas, bocadillos de todas las clases. Una vez hechos, montamos la vitrina (es la parte que más me gusta, es la más apetecible, la que lleva más trabajo y da gusto verla montada), para que cuando el primer cliente entre por la puerta, se lo encuentre todo preparadisimo. Una vez abierto mi rutina se vuelca al 100% en la dedicación al cliente.

¿Cuál es tu top de platos?
Mis platos top son los más clásicos de Nostrum; el lomo con salsa de almendras, la ensaladilla rusa, el risotto… pero al que no me puedo resistir, sin duda, es a la fideuá!
también me gusta mucho hacer mix & match; cuscús con albóndigas, lomo asado con arroz blanco… ¡me encanta mezclar platos!

Y con esta pregunta nos despedimos, ¿nos cuentas algún secreto de Nostrum?
Uno de los “secretos” que creo que hay muchos clientes que no saben, es nuestra rotación de carta mensual. En función de la estacionalidad, entramos y sacamos platos para adaptarnos a la época del año. En verano, por ejemplo, entramos el gazpacho (está riquísimo) y en invierno, en cambio, entramos recetas de cuchara calientes.